GIGANTES Y DERIVAS_EL MERCURIO_CUENCA

Published 16/10/2016

Patio, celdas e inclusive duchas de la que por más de 50 años fue la cárcel de varones de Cuenca reciben una intervención, esta vez, artística, por parte de artistas de cinco países que han llegado a elaborar obras, en la línea del arte conceptual, las mismas que formarán una exposición que se inaugurará el viernes y se mantendrá un mes.
En lo que fue la oficina de la dirección de la prisión, el chileno Juan Montes Rojas hará una propuesta de escultura, relacionada con un monumento urbano. En lo que fue dormitorio de guías penitenciarios, Ricardo Lagos, de Chile, instalará unos panfletos, colgantes.
De Polonia llegaron algunos artistas. Tomasz Matuszak no reveló su obra, mientras Arek Wetrowisch prepara, en lo que fue la biblioteca de la cárcel, en la planta baja, la proyección de un video con música, (“la abstracción de una danza”) que podrá verse desde una rejilla.
Igor Amuletsky colocó en los baños de las viejas duchas unos espejos circulares en donde se reflejarán imágenes de la obra de otro artista, para que el espectador pase del proceso de la percepción a la abstracción.
La ecuatoriana Sara Roitman hizo varias intervenciones: habilitó un altar con imágenes religiosas, puso luces de material flexible a modo de lámparas en forma de moscas e hizo una instalación con viejas prendas de vestir (encontradas en el sitio) que colgó al lado de un lavadero, justo donde -esas son las ironías- ha sobrevivido un letrero pintado: “Prohibido lavar ropa”.
Víctor Muñoz, de Colombia, hizo una serie de fotografías de espejos que halló en las celdas y puso una lona pintada de negro, con textos escritos al revés, tomados de una película sobre la libertad.
Anders Ronnlund, sueco, tomó un área que funcionaba como capilla evangélica: aquí, un aspersor suspendido del cielo raso, toma el agua de una botella plástica a modo del suero en un hospital y la esparce, en forma circular, sobre unos adobes puestos en el suelo. Esto puede representar el mundo, el tiempo, sin olvidar que el agua acabará por modificar la textura del adobe (acaso lo rompa) al final de la muestra.
El chileno Víctor Hugo Bravo, ocupa una celda colectiva de la segunda planta, donde sobre las puntas de unos carrizos están, en fotos, rostros de políticos, de dictadores y de artistas y en el piso objetos de desecho que encontró en la cárcel: hojas de afeitar, fierros, preservativos, cepillos de afeitar…
Y, el artista Alexis Minkiewicz, de Argentina, trabaja una instalación-escultura que consiste en la representación de un cuerpo hecho de cera y vendas, cuyas partes, como prótesis de piel, están, fragmentadas, sobre soportes metálicos, una idea de la contención que representa la cárcel.
Se trata todo esto de un proyecto de intervención artística bajo la dirección del artista Hernán Pacurucu, con apoyo de la Municipalidad, y que, bajo la idea de que los museos están agotados como sitios de exhibición, plantearon tomar la excárcel como proyecto de intervención y espacio para el arte contemporáneo. Francisco Abril, director municipal de Educación y Cultura, invitó a la muestra del viernes, que se inaugurará a las 18:30. (AVB)-(I)

CELDAS PARA EXPOSICIÓN
En la planta alta de la vieja prisión, las celdas serán salas de exposición. Tres de ellas con muestras de artistas de Ecuador.
Olmedo Alvarado ha hecho un hombre atado, acaso torturado, hecho de vendas de yeso, puesto en una silla, sobre libros. Quiere decir que más que una liberación física busca el conocimiento. Al lado, dos pinturas: en una el ser que se alimenta de los libros y luego los destruye. Pero es imposible ver una figura así en ese lugar y no relacionarla con torturas y apremios que sufrían los detenidos.
En otra obra, Ila Coronel entrecruzó una celda, en todas direcciones, con hilos de múltiples colores, tan estrechos entre sí que da una sensación de aprisionamiento. “Qué” Zhinín, en cambio, ha puesto sobre una pared muchos ramilletes de plantas medicinales: romero, manzanilla, té. Su mensaje es que las cárceles no deberían ser brutales, no rehabilitan. Las plantas medicinales buscan una suerte de curación.
Por último, Claudia Osorio, de Chile, a partir de cartas que halló tiradas, trasladó esos textos (de amor y de esperanza) a muebles e inodoros pintados de blanco, objetos y cartas que eran la cotidianidad de presos y funcionarios. (AVB)-(I)

LINK:

https://www.elmercurio.com.ec/562721-la-antigua-carcel-reabre-como-escenario-de-arte/#.WAYr72W_NBz